La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto

Una infancia atrapada en el dolor

Uso creativo de las imágenes en el aula

Liz Elsby

Cursos: 6 a 9 (con conocimientos previos acerca del Holocausto)
Duración: dos a dos horas y media


Objetivos didácticos
  • Familiarizar a los alumnos con la historia de Hava Wolf, que era una niña judía durante el Holocausto.
  • Mostrar a los alumnos las pinturas de estilo infantil y colores brillantes de Hava Wolf
  • Facilitar a los alumnos la comprensión del simbolismo de las pinturas
  • Alentar a los alumnos a discutir el uso original de los colores y los símbolos, que difiere de las formas habituales de representar la muerte, el horror, la pérdida y la desesperación.
  • Estimular, en estudiantes y docentes, la confianza en su propia capacidad de relacionarse con el trabajo artístico y crear a través de él.

Introducción

Hava Wolf-Wijnitzer

Es habitual que en el aula se encare el estudio del Holocausto desde un punto de vista histórico; así, el conocimiento y la comprensión de los estudiantes se profundizan mediante la utilización de testimonios de sobrevivientes, debates, películas, libros y otros materiales.

Sin embargo, el maestro puede encontrar que el mundo del arte ofrece a los alumnos un camino más fructífero y accesible para asimilar este tema difícil y complejo. En las aulas, es posible emplear el trabajo plástico y la poesía no solo para transmitirles conocimientos acerca del Holocausto, sino también para esclarecerlos e impulsarlos a desarrollar su propia obra.

En la primera parte de la lección, los alumnos se pondrán en contacto con el trabajo y la vida de la artista y sobreviviente del Holocausto, Hava Wolf; analizarán algunas de las pinturas y observarán su singular manejo del color, el simbolismo y la composición. También escucharán algunas poesías de Chava, centradas en las dolorosas experiencias sufridas en Transdniéster. Los estudiantes que no estén familiarizados con la terminología relacionada con el arte (imagen, símbolo y tema) aprenderán cómo se usan estos conceptos en el ámbito artístico. En la segunda parte de la lección, podrán expresarse con sus símbolos, colores, formas y composición personales para realizar sus propias creaciones.

Esperamos que, al terminar la clase, los alumnos hayan adquirido confianza con respecto a su propia capacidad de crear y de vincularse con la expresión artística.

Materiales preparatorios

Con el fin de preparase para la primera parte de la lección, el maestro encontrará una entrevista a Hava Wolf en esta misma página, bajo el enlace entrevista, que le permitirá familiarizarse con la vida de la artista. Asimismo, podrá consultar este enlace y leer un compendio del Holocausto en Tnansdniéster para presentar, durante la clase, la biografía de Chava ubicada en su contexto histórico. Además, tendrá acceso a documentos históricos y visuales que le permitirán contextualizar el trabajo artístico y profundizar los conocimientos de los estudiantes. Las pinturas de Chava estarán impresas para exhibirlas o se proyectarán sobre una pantalla durante la lección.

Materiales sugeridos
  • Papel A3 – cartulina brístol o papel para acuarela, si es posible
  • Acuarelas
  • Témperas
  • Pasteles
  • Rotuladores
  • Trozos de colores de papel crepé
  • Lápices
  • Pegamento (en barra suele ser el más fácil de usar para los alumnos)

Desarrollo de la lección
  • Análisis de la obra de Hava Wolf (45 min a 1 h)
  • Los estudiantes producen su propio trabajo artístico (1 h a 1.30 h)

El docente puede comenzar por captar la atención de la clase acerca de cómo se perciben las emociones visualmente y qué colores se asocian con la tristeza, la felicidad, el temor, la esperanza...
¿Cómo representarían estas emociones? ¿Lágrimas para la tristeza?, ¿sonrisas para la felicidad? ¿Qué colores les parece que serían apropiados para un tema tan trágico como el Holocausto?

Primera parte

Nota para el docente:
Los alumnos suelen asociar los colores sombríos —negros, grises, morados oscuros, azules oscuros y rojos— con la tristeza y el duelo. Por lo general, se consideran colores alegres los amarillos, naranjas, rosas, azules claros y verdes claros. Los estudiantes pueden analizar por qué el Holocausto a menudo se concibe en tonos oscuros o en blanco y negro. Se les puede recordar que, aunque la mayor parte de la información visual que tenemos proviene de fotografías y filmaciones en blanco y negro de ese momento, el Holocausto sucedió en el mundo real, un mundo de colores, de inviernos y veranos, de árboles y mariposas.

Luego, el maestro les presentará la biografía —a la que tendrá acceso en entrevista— de Hava Wolf, una artista que sobrevivió al Holocausto en Transdniéster. En este punto, los alumnos no habrán visto todavía el trabajo artístico de Chava.

Nota para el docente:
A continuación, el docente mostrará a la clase el primer cuadro de Chava: una pintura que simboliza el cruce del río Dniéster. Por encima se puede ver un tren cargado de judíos deportados, atrapados entre dos extrañas y enormes figuras. Estos dos amenazadores «hombres malvados» o «demonios» —como los llama Chava— representan a los nazis y sus ayudantes, que dominan y controlan todo. La escena transcurre sobre un fondo de lluvia incesante, un símbolo de la que Chava recuerda de su época en el gueto. A pesar del aspecto infantil, la pintura muestra una imagen muy difícil —nótense los cuerpos flotando en el río—. Chava fue testigo presencial de esta escena cuando era niña.

Chava Wolf-Wijnitzer - La deportación a Transnistria
La deportación a Transnistria

Si lo desea, el maestro puede promover un debate en la clase centrado en la siguiente lista de preguntas. Por supuesto, no hay respuestas correctas o incorrectas. Durante la discusión, el profesor podrá transmitir las propias explicaciones de Chava (que aparecen en las notas para el docente), lo que ayudará a esclarecer buena parte del lenguaje simbólico de la artista.






Preguntas:

  1. ¿Qué vemos en la pintura?
  2. ¿Qué está pasando en el río?
  3. ¿Quiénes son las figuras con sombreros naranja y caras amarillas?
  4. ¿Quiénes son las mujeres que lloran? ¿Quién es el niño que está junto al río?
  5. ¿Qué es el extraño vehículo que se ve en el cuadro?
  6. ¿Quiénes son las dos grandes figuras amenazantes? ¿Qué muestran las expresiones de sus rostros? ¿Y las manos?
  7. ¿Quién puede ser la niñita en el lado izquierdo? ¿Por qué no tiene brazos ni piernas?
  8. ¿Por qué la artista, en su vida adulta, eligió representar a los nazis utilizando colores brillantes, sin los uniformes oficiales? ¿Por qué no parecen personas reales?

Nota para el docente:

Las fotografías incluidas en el costado son históricas y reales; en ellas se muestra a los judíos cruzando el río Dniéster y a los soldados rumanos con uniforme. De esta manera, durante la lección se pueden realizar comparaciones entre los personajes y sucesos reales que están documentados, y la representación realizada por Chava. Ella percibe estas imágenes como lo hacía en su infancia. En esa época veía a los soldados nazis como «gente mala» y amenazadora, y tenía menos conciencia de que eran soldados. Al retratarlos como las extrañas figuras que se aprecian aquí, expresa cuán crueles e inhumanos los veía cuando era pequeña. Para Chava es menos importante mostrar un retrato realista que transmitir la impresión que le causaban.

Nota para el docente:

Chava Wolf-Wijnitzer - En el gueto en Transdniéster
Chava Wolf-Wijnitzer - En el gueto en Transdniéster

Mientras era prisionera en el gueto, un soldado nazi golpeó a Chava en la cabeza con la culata del rifle y la lastimó de gravedad. La inflamación y la herida infectada tardaron mucho tiempo en curarse. Sin embargo, la niña de este retrato sonríe y mira hacia otro lado. Los brazos se han transformado en alas, una alegoría de su deseo de huir volando. Los pies de Chava están sobre ruedas, un motivo que se repite en toda su obra y que simboliza la inestabilidad del entorno extraño y arbitrario en que se había convertido el mundo para esta niña, antes rodeada de calidez, amor y seguridad. La aterradora figura amarilla, de ojos distorsionados, es el miembro de las SS en el momento en que le asesta el golpe. Otra vez, en la representación infantil, el soldado es una criatura amenazante, como un demonio. Este «satanás», como lo llama Chava, personifica a todos los soldados que fueron responsables de la desaparición de su hermosa infancia. En la casa cerrada e inaccesible que está debajo de ella vemos las dos velas del sabbat, un símbolo de la normalidad de la vida religiosa judía que Chava llevaba antes de la guerra, ahora fuera de su alcance. Es posible que las botellas dibujadas más abajo aludan al agua, que era escasa en el gueto. Chava fue testigo, en una oportunidad, de la ejecución de un niño sediento que tuvo la osadía de intentar conseguir agua.

Preguntas:

  1. ¿Qué vemos en la pintura?
  2. ¿Quién es la niña que aparece en la imagen y qué le está sucediendo? ¿Cuál es su reacción y por qué responde de esa manera?
  3. ¿Quién es la figura que está sobre la niña? ¿Qué nos revela su rostro? (Observemos los ojos) ¿Qué le está haciendo a la pequeña? ¿Parece una persona real?
  4. ¿Podemos encontrar similitudes entre esta pintura y la primera?

Nota para el docente:
El maestro puede introducir ahora el significado del término «tema» y el uso de los símbolos, recurrentes en el lenguaje visual de Chava, entre ellos, el color amarillo de los hombres malignos, los extraños brazos semejantes a tentáculos, los puntos blancos que representan la lluvia, las ruedas debajo de las figuras, el uso del color, etc.


Nota para el docente:

Chava Wolf-Wijnitzer - En el gueto en Transdniéster
Chava Wolf-Wijnitzer - En el gueto en Transdniéster

En esta pintura observamos la visión que tiene la artista de los judíos recluidos en el gueto. El contorno, con forma de serpiente coloreada de amarillo, castaño y marrón claro, que separa el sector azul claro del azul oscuro, representa la alambrada de púas que rodeaba el gueto. El docente puede comparar esta representación con la forma habitual de plasmar este motivo. Dentro del gueto llueve copiosamente, mientras que el sector exterior permanece claro. Las cuatro figuras entrelazadas dentro del los límites del gueto simbolizan a los prisioneros judíos, que son custodiados por la figura amarilla de la derecha. Este personaje con flores que le brotan del cuerpo, sonríe de manera burlona. El otro guardia, amenazante y de pie sobre una silla, fuera del gueto, es un soldado nazi o un colaboracionista. Se pueden notar los símbolos y temas de la lluvia en el gueto, la falta de algunos brazos y piernas y los rostros amarillos de los hombres malvados.

Preguntas:

  1. ¿Qué vemos en la pintura?
  2. ¿Qué es el objeto amarillo, castaño y marrón claro con forma de serpiente? ¿Que es lo que está rodeado por el vallado?
  3. En el área cercada (el gueto), ¿Qué revelan los colores y las expresiones de las figuras que representan a los judíos?
  4. ¿Quién es la figura amarilla de la derecha? ¿Por qué tiene flores que salen de su cuerpo? ¿A quién representa la figura de la izquierda?
  5. ¿Qué temas y símbolos podemos encontrar que sean similares a los de las obras anteriores?

Nota para el docente:

Chava Wolf-Wijnitzer - La deportación a Transnistria
Chava Wolf-Wijnitzer - La deportación a Transnistria

En este cuadro, emergen algunos de los mismos temas y símbolos. Cuando estaba en el gueto, Chava veía carretas que llevaban cuerpos congelados, un recuerdo que quedó grabado en su memoria. En esta imagen, el caballo tira de una de esas carretas mientras mantiene un precario equilibrio sobre ruedas o bolas. A la derecha vemos una tienda que representa la que el padre de Chava intentó levantar para guarecer a su familia en el bosque. En el costado se distingue una visión de las cálidas y luminosas velas del sabbat, un símbolo de la niñez perdida y de la seguridad y los afectos de anteguerra. Una silueta, tal vez un soldado nazi, que está de pie dentro de la tienda, simboliza al enemigo que forzó a Chava y a su familia a abandonar el hogar protector. Figuras amenazantes rodean a la niña que, con la cabeza inclinada, desciende de la tienda. En la base del cercado, aparece otra vez un río, con pies sin cuerpos, como símbolo de las víctimas judías que flotaban en el agua. Dominando toda la escena hay una imagen triangular amenazante, el «hombre malvado», que encarna a los opresores. De nuevo la lluvia cae sin pausa en el plano del fondo.

Preguntas:

  1. ¿Qué vemos en la pintura?
  2. ¿Qué símbolos podemos reconocer que están presentes en los cuadros anteriores? (la lluvia, las velas del sabbat, el río, las bolas debajo de los pies, las figuras amenazadoras).
  3. ¿Para qué están usando la carreta?
  4. ¿Qué siente la niñita? ¿A quién representa?

Nota para el docente

Chava Wolf-Wijnitzer - La deportación a Transnistria
Chava Wolf-Wijnitzer - La deportación a Transnistria

Esta es una de las pinturas más complejas de Chava. En sus diferentes secciones podemos apreciar distintas figuras que simbolizan sus experiencias y recuerdos. En el medio aparece una vez más la mesa del sabbat con dos figuras a su alrededor, quizás los padres de Chava. Sobre esta apacible escena se cierne otra imagen triangular de color amarillo —el «hombre malvado»— que amenaza destruirla. En el ángulo superior izquierdo, una niña llora frente a una casa en llamas, —una alegoría de la destrucción del hogar y de la infancia feliz de la artista—, mientras un sol raro e inquietante, que no brinda alegría ni calor, observa desde el cielo. La figura que está a la derecha de esta sección, sobre fondo blanco, a la que Chava llama «diablo», es otro símbolo de los hombres malvados. Un paraguas sonriente se mofa del personaje pintado debajo, aunque protege a Chava y a su familia de la lluvia. Las secciones de la derecha del cuadro presentan seres extraños y atemorizadores. En la mitad de la parte inferior, se ve a Chava en el suelo, en el bosque adonde la han desterrado junto con los judíos del gueto. Está enferma de tifus, con fiebre, y tan grave que no puede ver. Se arrastra de un lugar al otro llorando y buscando a sus padres, de los que fue separada; en la oscuridad, alguien le pisa la mano. En el sector verde de la izquierda, Chava está en cama, enferma de tifus, en una habitación oscura, y tiene una sed desesperante. Ha puesto una taza sobre el techo, con la esperanza de que la figura de la derecha se apiade de ella y le ofrezca agua, pero sus súplicas no obtienen respuesta. Encima de esta escena se ven las imágenes de un soldado nazi y un niño judío.

Preguntas:

  1. ¿En qué se diferencia esta pintura de las anteriores?
  2. ¿En qué se asemeja?
  3. Ahora que nos hemos familiarizado con el mundo simbólico de Chava, ¿qué reconocemos en este cuadro?

Notas de Chava: «En 2008, cuando tenía 76 años, me compré una muñeca. Cualquiera se reiría, preguntándose por qué una mujer de mi edad querría una muñeca. Bueno..., nunca tuve una muñeca cuando era niña [en Transdniéster]; no tuve infancia.»

Nota para el docente:

Chava Wolf-Wijnitzer - La fiesta de cumpleaños que nunca tuve
Chava Wolf-Wijnitzer - La fiesta de cumpleaños que nunca tuve

El título de este cuadro es: «La fiesta de cumpleaños que nunca tuve». En el mundo de hambre, enfermedad y pobreza en el que vivió la artista durante el Holocausto, la lucha por la supervivencia no permitía «frivolidades» como fiestas de cumpleaños. Cuando habla acerca de la pintura, Chava destaca la felicidad que trasunta esta escena, en la que recibe muchos regalos. Un sol feliz brilla en el cielo y, sin embargo, la lluvia es el telón de fondo. Chava nos cuenta que, después del Holocausto, siempre fue muy importante para ella celebrar sus cumpleaños con los seres queridos.

Preguntas:

  1. ¿Qué vemos en esta pintura?
  2. ¿Por qué Chava no habrá tenido nunca una fiesta de cumpleaños durante su infancia en Transdniéster?
  3. ¿Cuáles son algunas de las cosas que pueden hacer los niños hoy en día? (ir a la escuela, hacer fiestas, tomar helados, comer pasteles, ir a donde quieran, etc.) ¿Qué sienten antes y después de estas actividades?
  4. Durante el Holocausto, ¿podían los niños disfrutar de todas las cosas de las que gozan hoy? Si no era así, ¿por qué no? ¿Qué significan esas «frivolidades» en la vida?
  5. Al mirar este cuadro y los anteriores, ¿cuáles diríamos que son los recuerdos más claros que conserva Chava del Holocausto? ¿Cómo habrán afectado su niñez estas experiencias?

Nota para el docente:
Chava señaló muchas veces que la ayudó a sobrevivir lo que recibió de sus padres en el plano espiritual antes, durante y después del Holocausto, y que estas buenas experiencias tempranas continuaron fortaleciéndola hasta hoy.

Después de mirar y analizar los cuadros, los alumnos disponen de un método para comprender su significado. Describiendo primero lo que ven e identificando luego los símbolos, colores y temas, pueden tener acceso al particular lenguaje visual de Hava Wolf.

Segunda parte

El maestro puede iniciar esta parte de la clase con una breve discusión acerca de las diferentes perspectivas desde las que se puede crear una obra de arte sobre el Holocausto: la de un sobreviviente y la de alguien que, aunque no haya vivido la experiencia, tiene, sin embargo, un vínculo emocional con el tema.

La finalidad de este intercambio de ideas es proporcionar a los estudiantes la motivación necesaria para que puedan expresarse sobre este hecho histórico mediante la creación artística.

Al final del texto se han incluido algunos poemas de Chava y de otros autores, así como citas de textos escritos por niños judíos en los que describen experiencias relacionadas, de un modo u otro, con el Holocausto. El propósito de este material adicional es dar a conocer a los alumnos las historias de otros niños, además de la de Chava, que les sirvan como fuente de inspiración para que, a partir de ellas, encuentren sus propias imágenes y referencias. El maestro puede comenzar leyendo algunas de las poesías o distribuyendo copias a las que podrán recurrir los estudiantes mientras trabajan.

Mediante el empleo de las vívidas descripciones e imágenes de estas selecciones como punto de partida, crearán su propia obra. Algunos optarán por una representación más literal o ilustrativa del material, mientras que otros quizás se orienten hacia sus propios sentimientos y percepciones. Ya se trate de un enfoque figurativo o de uno más abstracto o expresionista, todas las respuestas son válidas.

Como opción adicional, se podrían analizar la poesía de Chava y los textos seleccionados concentrándose en los siguientes temas:

  1. La vida antes de la guerra
  2. La esperanza
  3. El temor
  4. Los anhelos
  5. La desesperación
  6. La pérdida de la niñez

El docente puede destacar las siguientes cuestiones:

  • Chava cubre toda la tela con colores.
  • A veces divide una obra en diferentes escenas, como se puede apreciar en el cuadro más grande, y otras la composición ocupa el centro (la pequeña con alas en lugar de brazos a quien golpea el soldado nazi).
  • Chava utiliza una serie de símbolos (hombres malos, paraguas, etc.) y los alumnos también pueden intentar encontrar los suyos.

Los estudiantes pueden seguir los procedimientos sugeridos a continuación, pero no están obligados a limitarse a ellos. Convendría tener en cuenta, sin embargo, que permiten obtener resultados de gran riqueza y colorido.

  • Los niños pueden pintar el plano del fondo empleando, por ejemplo, distintos colores, dibujos o tal vez retazos de papel crepé. Sobre este fondo pueden pegar los principales elementos de los dibujos —figuras, imágenes o incluso palabras, si lo desean—, que ellos habrán creado y recortado de hojas de papel.
  • Otra opción es dibujar primero los elementos más importantes sobre papel, con pasteles. Si se aplica encima una capa de acuarela, se obtiene una superficie de color que cubre toda la hoja sin adherirse al aceite de los pasteles. Se logra, de este modo, un efecto muy original.
  • Es posible emplear como base un papel que no sea blanco —como celeste, rojo o amarillo— y sobre este pintar con témpera.

Una vez terminada la tarea, es importante que los niños hablen acerca de lo que han creado y de su elección de colores y símbolos.

Poemas suplementarios y citas para la segunda parte:

En la otra infancia - Hava Wolf
Traducción de una versión inglesa del original hebreo

En la otra infancia
Cuentos de hadas alemanes
De princesas mágicas e historias de amor
Y los sábados por la noche, después de «Havdalah»
Un relato jasídico[1] sobre los portentos
De algún gran rabí
Siempre rodeada de amor

¡Me deportaron a un vacío!
Toda nuestra vida en las maletas
La mano de mi madre me acaricia la cabeza
La mirada de mi padre me conforta

No más historias de milagros y prodigios
Eso no sucede aquí.
La princesa se arrastra ahora en la nieve
Mendigando pan y agua
Con la ropa hecha jirones y los pies, helados.
La princesa con tifus[2] busca un lecho
No más luz en el castillo
El recuerdo de los cuentos se apagó.


Mi infancia otra vez - Hava Wolf
Traducción de una versión inglesa del original hebreo

La gloria de la brillante luz matinal
Penetra por la ventana
Aunque me cubro la cabeza
Las sombras acechan en cada rincón del cuarto
Aterrada, corro: el bosque está una vez más frente a mí
El frío y la lluvia congelan mi interior. La gloria de la luz se ha ido
Mi infancia otra vez.


Lágrimas - Hava Wolf
Traducción de una versión inglesa del original hebreo

Mis ojos lloran
Una gota cae
Llevando adentro dolor
Cuerpos, cuerpos
Amontonados en carros
Aparecen ante mis ojos
Una niña mira y llora
No hay compasión
Paredes rotas
Tablas, armarios
Los restos de nuestras vidas apilados
Extiendo las manos
Que intentan tocar, rasgar
Como si gritaran

Desde un costado observa una cabeza cuadrada
Ojos sin piedad
Cuernos que estremecen
Una niña mira y no entiende
Por qué destruyeron su mundo.


Cita de un diario escrito por una niña desconocida. Gueto de Lodz, Polonia[3].
7 de marzo de 1942
«…hoy es un lindo día. Cuando brilla el sol, hace bien al espíritu. Ansiamos una vida distinta. Cuando vemos la cerca que nos separa del resto del mundo, anhelamos la libertad como un pájaro enjaulado. Los ojos se llenan de lágrimas. ¡Cómo envidio a las aves! El corazón se encoge de añoranza. Recuerdo los años idos. ¿Llegaré a vivir mejores épocas? ¿Quién sabe? ¿Volveré a ver a mis padres y amigos? No lo sé. ¿Volveré a hartarme de pan y trigo? Mientras tanto, el hambre muerde las entrañas y no queda nada para cocinar.»

Un sueño - Abraham Kopolovitz[4]

Cuando llegue a los veinte años
Saldré a ver nuestro hermoso mundo.
Me sentaré dentro de un pájaro a motor
Y me elevaré muy, muy alto en el cielo.
Volaré, me dejaré llevar sobre un mundo lejano y bello
Por encima de océanos y ríos
Hacia el cielo altísimo subiré
La nube mi hermana y el viento mi hermano.


La mariposa - Pavel Friedman. 4 de junio de 1942[5]

La última, la última de todas,
De un amarillo puro y vivo que deslumbra.
Como si las lágrimas del sol cantaran
Contra una piedra blanca.

Ese amarillo sin par
Se elevó fugaz hacia el cielo
Y se fue… Sin duda deseaba
Despedirse del mundo con un beso.

Hace siete semanas que vivo aquí,
Enclaustrado en este gueto.
Pero aquí he encontrado algo que amar:
Unas flores amarillas me llaman
Y las blancas ramas de los castaños del patio.
Lástima que no haya vuelto a ver una mariposa.

Esa mariposa fue la última.
Las mariposas no viven aquí adentro,
En el gueto.

Hannele Davidson (once años), Alemania[6]

«Uno de los entretenimientos favoritos de los niños más grandes, en el que ponían toda su energía, era Volkerball, un juego de pelota con dos equipos y reglas complicadas. Fue un gran día cuando nos permitieron participar a los más pequeños… El invierno, en Gerresheim, era nuestra época preferida… Me encantaba mirar, desde la ventana, cómo caía la primera nieve, grandes copos grises que se posaban, silenciosos, sobre las ramas, las cercas y los faroles. Era muy placentera la sensación de calidez y seguridad que eso transmitía… Recias batallas con bolas de nieve tenían lugar a lo largo de la calle y, a veces, hasta los adultos tomaban parte en ellas…»

Liliana Zucker (doce años), Polonia[7]

«Era un hermoso día de agosto y el sol había comenzado su viaje hacia el oeste. Su cara amarilla atisbaba a través de los altos árboles mientras desaparecía, poco a poco, detrás del horizonte. El crepúsculo en la pequeña aldea polaca era encantador. Adoro esa estación del año: época de vacaciones, lejos de la ciudad y lejos de la escuela.»

Kitty Hart-Moxon (trece años), Bielsko, Polonia[8]

«Aprendí a patinar, esquiar y nadar a los cuatro años y, desde esa temprana edad, lo único que me interesa son los deportes. Me ha estado entrenando sin descanso para los próximos campeonatos de natación.»

Charlotte Veresova (catorce años), Checoslovaquia[9]

«Aquí he aprendido a apreciar las cosas comunes, que no habríamos notado en absoluto si las hubiéramos tenido cuando todavía éramos libres, como viajar en ómnibus o en tren, seguir el camino que conduce al río o ir a comprar helados. Acciones tan comunes, pero ahora fuera de nuestro alcance.»

Susan Neulaender Faulkner (diecisiete años), Alemania[10]

«Caminaba por la acera y sentía que los trozos de vidrio crujían bajo mis pies. En la calle siguiente…la sinagoga más antigua de Berlín estaba en llamas. Era una verdadera fiesta para los curiosos, que aplaudían y reían… las llamas que iluminaban el cielo… Lo único que yo quería hacer era irme de allí, huir.»

Sima Skurkowitz (diecisiete años), Vilna, Lituania[11]

«No crecían flores en las callejuelas del gueto. Rara vez un rayo de sol atravesaba las paredes húmedas y miserables que lo rodeaban. Un día los alemanes dijeron que les haría bien a los niños disfrutar de un poco de sol y aire fresco y organizaron un paseo para un grupo. Irían de excursión a los bosques, “afuera”. El primer contingente regresó riendo y parloteando al final de un día perfecto. Al ver a los pequeños tan felices, después de tanto sufrimiento, los padres accedieron a que saliera otro grupo…, luego otro y otro, pero a ninguno se lo volvió a ver jamás.»

Susan Neulaender Faulkner (diecisiete años), Alemania[12]

«Una vez por semana debíamos ir al auditorio de la escuela a escuchar un discurso de propaganda, por lo general de Hitler, y teníamos que sentarnos en un banco, separadas por completo del resto de las niñas. Sin embargo, estábamos obligadas a asistir y no había manera de eludirlo. Cada vez que el orador decía algo contra “el judío”, prácticamente toda la escuela se daba vuelta para ver nuestra reacción…»


[1] Secta religiosa judía
[2] Enfermedad infecciosa con una elevada tasa de mortalidad
[3] El diario de una mujer desconocida, gueto de Lodz. De Naama Galil & Hadas Steuer (Eds.), Walls All Around Us (Rodeados de paredes): un conjunto de material didáctico sobre el tema de los guetos, folleto 2 - Isolation and Detachment (Aislamiento y exclusión) (hebreo). La Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto. Sin año de publicación.
[4] Archivo de Yad Vashem O.48/47 B.1 Avraham Koplowicz nació y vivió en Lodz. Fue asesinado en Auschwitz-Birkenau en septiembre de 1944.
[5] De Eva (Hava) Lubova, There Are No Butterflies Here (No hay mariposas aquí) (hebreo). Moreshet & Sifriyat Hapoalim, tercera edición, 1996.
[6] Hannele Davidson, de Itzhak B. Tatelbaum (Ed.), Through Our Eyes, (A través de nuestros ojos), Yad Vashem, Jerusalén 2004, pág. 18.
[7] Ibíd., pág. 19
[8] Ibíd.
[9] Ibíd., pág. 80
[10] Ibíd., pág. 53
[11] Ibíd., pág. 81
[12] Ibíd., pág. 42