El Holocausto

Combate y salvación

Rescate de judíos durante el Holocausto

Oskar Schindler, Justo de las Naciones alemán. Oskar Schindler, Justo de las Naciones alemán. Su posición y buenas relaciones con las autoridades de ocupación le permitieron salvar a centenares de judíos ocupándolos en las fábricas que dirigía.
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En la época del Holocausto llegó a su más acabada expresión la máxima  "amarás a tu prójimo como a tí mismo".

En circunstancias en que cada persona se hallaba inmersa en una lucha diaria por la supervivencia y en que la violencia era la norma imperante, hubo no pocos individuos judíos que pusieron en práctica la máxima mencionada de forma que despierta admiración.

Los salvadores judíos arriesgaron sus vidas para rescatar a otros judíos, familiares y extraños. En muchas ocasiones renunciaron a las posibilidades de huir para ocuparse de su prójimo.

Asimismo decenas de miles de gentiles se pusieron en peligro mortal para rescatar judíos de las garras nazis y muchos perdieron sus vidas en el intento. La amenaza nazi y la hostilidad del entorno no fueron obstáculo para ellos: alojaron judíos en sus hogares, ocultaron familias enteras, y se preocuparon de su sustento, establecieron redes clandestinas de fuga a países neutrales y reforzaron en los perseguidos la fe de que el amor al prójimo y la solidaridad humana son más fuertes que la adoctrinación de los régimenes fascistas.

Yad Vashem reconoce y honra las acciones de los Justos de las Naciones - más de 24.811 hombres y mujeres hasta 2013. Todas las naciones de Europa están representadas. Entre ellos cuatro españoles y tres latinoamericanos. Las acciones de uno ellos son resumidas a continuación. 

Eduardo Propper de Callejón era un diplomático de alto rango en la embajada española en París. La invasión alemana a Francia provocó la huida masiva de civiles. Centenares de miles de refugiados atestaron los caminos y las rutas en su intento de alcanzar el sur de Francia. Muchos judíos y no judíos trataron desesperadamente de cruzar la frontera con España y encontrar allí refugio.

El gobierno francés abandonó la capital y junto con él las legaciones extranjeras. Propper, junto a su esposa y sus dos hijos se establecieron en Burdeos. Allí se encontraron con que la oficina del consulado español había sido abandonada por el cónsul y estaba clausurada. El diplomático español tuvo que enfrentarse con miles de refugiados que golpeaban a las puertas de la representación de su país con la esperanza de recibir los visados que les permitían escapar de los nazis.

Propper decidió actuar para ayudar a los refugiados. Entre el 18 y el 22 de junio de 1940 emitió visados sin darse respiro. Al hacerlo contradijo las órdenes que habían prohibido hacerlo sin la autorización previa del ministerio de relaciones exteriores. Propper de Callejón continuó otorgando visados aún después de que la embajada se trasladó a Vichy. No sabemos cuantas veces lo hizo; las listas de la embajada se extraviaron.

En marzo de 1941 el Ministro de Relaciones Exteriores de España, Ramón Serrano Suñer, ordenó al embajador ante el gobierno de Vichy, José Lucrecia, suspender con carácter de inmediato el trabajo de Propper de Callejón y su traslado a la legación española en Marruecos - un cargo de menor importancia. El embajador solicitó la anulación de la decisión ministerial, argumentando que recientemente Propper había recibido una medalla de honor del Mariscal Pétain. La respuesta del ministro fue negativa, destacando que no comprendía los motivos del gobierno francés de conferir una distinción a un funcionario español que servía los intereses de los judíos.

Propper nunca recibió el rango de embajador, aparentemente por sus actividades en favor de los refugiados judíos, aunque continuó sirviendo en el cuerpo diplomático español. Se retiró en 1965 y falleció en 1972.

El 20 de agosto de 2007 Yad Vashem decidió otorgar a Eduardo Propper de Callejón el título de Justo de las Naciones.